Una buena parte de las visitas al pediatra en atención primaria tiene que ver con las quejas somáticas son muchos los niños que sufren dolores de estómago, diarrea, dolor muscular, cefaleas o insomnio sin que sepamos muy bien la razón. 

Las emociones dejan su impronta psicofísica en el cuerpo y esto es algo que terminamos aprendiendo con el tiempo.

Sin embargo, los trastornos de somatización resultan mucho más angustiosos en los niños, ya que no saben qué les sucede y lo viven de manera turbadora.

¿Cómo se manifiestan?

Es importante matizar que las quejas somáticas no deben ser producto de ninguna enfermedad orgánica. 

• Dolor musculoesquelético
• Cansancio constante
• Cefaleas
• Dolor de estómago
• Náuseas y vómitos
• Alteraciones intestinales como diarrea
• Enuresis
• Problemas para conciliar el sueño
• Pesadillas
• Palpitaciones y taquicardia

Los trastornos de somatización suelen aparecer de manera inesperada y cuando lo hacen, se mantienen de forma estable a lo largo de seis meses o dos años, esto afecta de manera directa la calidad de vida del niño, sobre todo, si no se aborda el problema.

El primer paso para abordar las quejas somáticas en la población infantojuvenil es contar con la supervisión y diagnóstico de un pediatra ya que debemos descartar causas orgánicas para identificar, después, las psicológicas. 

Las quejas somáticas no son formas de llamar la atención de los niños; el dolor y la molestia son reales.

Por galuvi

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