Cada vez es mayor el número de personas que decide iniciar un proceso de psicoterapia; este es un camino de búsqueda interno cuyo objetivo es mirar hacia adentro, conectarnos con nuestras emociones, conocernos con amabilidad y aceptación.
Hay cuatro criterios que me ayudan a reconocer si un paciente está atravesando un cuadro patológico (un trastorno): frecuencia, intensidad, duración y grado de afectación.
- Frecuencia
El primer criterio es la frecuencia, digamos que nos sentimos irritables ya que existe una gran diferencia entre sentirme de mal humor, renegar y discutir de vez en cuando que hacerlo diariamente; es aquí donde vemos la relevancia que cobra la frecuencia. - Duración
Del mismo modo, hay que prestarle atención a la duración de nuestros síntomas; no es lo mismo sentir un bajón un par de días que durante las últimas 3 semanas; así como no es igual sentirnos tristes un par de horas porque recordamos algo que nos conmovió que estar con esa tristeza todo el día. - Intensidad
Cuando menciono la intensidad, me refiero al grado en que sentimos estas emociones o cuán perturbadoras pueden llegar a ser. En este indicador, es útil hacer de cuenta que tenemos un termómetro con el que vamos a medir nuestras emociones - Grado de afectación
Así mismo, el criterio al que más atención le presto es el grado de afectación. Tomemos de nuevo la tristeza; si esta nos permite trabajar, estudiar, disfrutar un rato con nuestra familia o amigos, tener la misma motivación y deseos para hacer las cosas, y realizar nuestras actividades con el mismo grado de funcionalidad.
Recuerda que al hacer esta revisión te das cuenta de que tienes emociones desagradables muy frecuentes, duraderas, intensas y que afectan tu día a día, quizás sea momento de empezar tu proceso de psicoterapia.
