La primera sonrisa de un hijo provoca júbilo e ilusión; con ella, tienen la sensación de que han avanzado un poquito más en la comunicación con el bebé.

Sonreír es un acto comunicativo central en el ser humano ya que nos ayuda a generar cercanía con los demás, a mostrar buena disposición y a expresar agrado y bienestar. 

Es posible que si tienes un bebé recién nacido le hayas visto esbozar una pequeña mueca similar a una sonrisa en algún momento. Incluso puede que durante las últimas ecografías lo “pillarais” sonriendo.

Algunas investigaciones han visto que los bebés más pequeños sonríen en respuesta a las caricias, o a determinados aromas y sabores. 

Un hecho interesante al respecto es que esta reacción se irá volviendo cada vez más selectiva, en un inicio el bebé puede regalar su sonrisa a cualquier persona, pero a medida que crezca aprenderá a distinguir entre extraños y conocidos.

El hecho de que la sonrisa sea innata no es casual; de hecho, se trata de un importante mecanismo de supervivencia, gracias a ella el bebé puede captar la atención de los demás y comenzar a vincularse social y emocionalmente.

Los bebés son seres sociales y la sonrisa es uno de los grandes medios con los que cuentan para comunicarse es por esto es necesario atender a su evolución y saber responder a ella de forma sensible.

Por galuvi

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