El síndrome de la mano ajena es una de esas afecciones silenciadas por su escasa incidencia sin embargo, su impacto es importante, tanto en la persona que lo sufre como en su entorno.

Cuando se da un problema en esta integración, pueden darse trastornos neurológicos diversos, tales como la sensibilización de miembros amputados o la duplicación de varias partes del cuerpo.

Fueron Brion y Jedynak (1972) quienes pusieron el nombre al síndrome de la mano ajena, los autores interpretaron el comportamiento errático de la mano izquierda de los pacientes como un signo patognomónico de lesión callosa.

Sus déficits incluían:
• Dificultad para nombrar objetos fuera del campo de visión de la mano izquierda
• Dificultad para ejecutar posturas con la mano izquierda ante órdenes verbales
• Apraxia constructiva
• Agrafía con la mano izquierda
• Heminegligencia atencional
• Además de dificultad para transferir información somatosensorial de una mano a otra

Los afectados por este síndrome tienden a tener la sensación de que su miembro está disociado de su ser físico ya que de alguna manera, es como si no les perteneciera.

El tratamiento de este síndrome consiste en algunas técnicas tales como:
• Aumentar la percepción y el control
• Afrontamiento del estrés
• Estrategias compensatorias

Por galuvi

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