Hay películas que nos cambian, que nos limpian, que nos hacen volver a nuestro entorno, siendo de alguna manera otros, esto es precisamente lo que consigue Vortex.

Vortex está muy lejos de películas como El diario de Noa o Amor, esta última también dura, pero con unos vínculos entre los ancianos que nos tranquiliza.

Esta película nos muestra la demencia como si los protagonistas del filme vivieran en un mundo que ya no les pertenece.

Una extraordinaria película que sigue los dolorosos últimos pasos de una pareja de ancianos en su apartamento de París ya que la crítica se rindió a este cambio de rumbo, y no es para menos, provocar sin transgredir es una virtud reservada a muy pocos.

La trama de Vortex despierta recuerdos inevitables de Amour de Michael Haneke, que ganó el primer premio en Cannes en 2012, excepto que la película de Noé es más oscura, más sucia y con menos afecto entre los protagonistas, hastiados de una forma no tan romántica y metafórica como la del director austríaco.

Es cruel y despiadado pero necesitamos estas historias que nos muestren la realidad, que provoquen en nosotros un cambio social, médico y psicológico en el abordaje de los problemas derivados del envejecimiento.

Por galuvi

Información divertida, ligera y entretenida, sin dejar de lado los datos útiles y relevantes. Historias que nos inspiran para hacer del mundo y nuestro entorno un lugar mejor; hallazgos asombrosos, triunfos y éxitos compartidos.