La palabra secta probablemente te evoque la imagen de un grupo religioso o espiritual, con miembros que viven apartados de la sociedad y al que pertenecen solo personas desadaptadas o con serios problemas mentales.

Todos somos susceptibles de caer en sus redes, de la misma manera que todos, bajo determinadas circunstancias, somos extraordinariamente vulnerables a la persuasión.

La base es una jerarquía de control en la que las personas quedan supeditadas al mando de un líder, una doctrina o una comunidad.

Los líderes y otros participantes utilizan técnicas coercitivas para generar dependencia en las víctimas, y así imponer comportamientos.

Para reconocer un grupo coercitivo no hemos de fijarnos tanto en sus ideales, sino en otros aspectos, como los siguientes:

• La existencia de un líder carismático que exige veneración
• Un adoctrinamiento basado en ideales extremos que no tolera el pensamiento crítico
• Un resultado de explotación sexual
• La autonomía personal queda muy reducida y las víctimas apenas tienen control sobre su propia vida

Hoy en día, en este mundo globalizado y digital, somos bombardeados constantemente con publicidades y propuestas de supuestos coaches, entrenadores o consultores que nos prometen vidas de ensueño y tratan de involucrarnos en sus estructurales piramidales.

De todas formas, por muchas iniciativas que pongan en marcha los organismos oficiales, es importante que cada persona sea consciente de su existencia y se mantenga alerta.

Por galuvi

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