El fin de este artículo no es acabar con los psicofármacos para siempre, la realidad es que hay ocasiones en las que son necesarios y nos hace bien tomarlos.
Los efectos secundarios de este tipo de medicamentos son conocidos por los profesionales sanitarios, tanto a corto como a medio y largo plazo.
Pero no solo es este el problema, es que su eficacia es dudosa en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos y solo se recetan porque a corto plazo son la solución más económica para un sistema sanitario saturado y al borde del colapso por la falta de profesionales.
En adicción, su coste económico a largo plazo es muy elevado ya que contiene muchos síntomas pero al mismo tiempo, al no actuar sobre la causa, cronifican muchos trastornos.
Los psicofármacos te van a ayudar a reducir tu ansiedad o a mejorar tu estado de ánimo mientras te los tomes, en el mejor de los casos.
Lo primero que hay que tener claro es que en la vida nos vamos a encontrar con situaciones en las que es normal sentirnos mal pero, si no aprendemos a controlar esas emociones negativas, estas pueden de hacerse de su naturaleza pasajera y pasar a instalarse en nuestras vidas.
La medicación es necesaria en los casos severos, pero también acompañada de tratamiento psicológico.
