Cuando alguien te grita con ira, tu cerebro sufre, se activa en ti un sentido de alarma que te insta a escapar o a responder de la misma manera: con más rabia.
En algún momento, todos nos hemos visto en esta misma situación, esa en la que alguien se comunica con nosotros de manera violenta.
No es fácil vivir en un contexto en el que es frecuente este tipo de agresión dialéctica sin embargo, esta realidad es aún más problemática cuando nos gritan llevados por la ira, por esa forma de hostilidad y excitación fisiológica.
El grito es una expresión emocional, tanto para estados positivos como negativos ya que recurrimos al grito para alertar a los demás ante situaciones de pánico o peligro.
¿Qué hacer en estos casos?
1. Mantén la mente en calma, coge aire y marca distancia psicológica
Mantén la calma y, por encima de todo, no te dejes llevar por la ira, evita que todo escale, deslígate de esa situación, respira profundamente y visualiza en tu mente una imagen relajante.
2. Da un paso atrás y aléjate. El gritón no busca comunicar, busca agredir
Cuando alguien te grita con ira, debes recordarte este sencillo mantra: “no merezco este tipo de maltrato“.
Es importante interiorizar esta idea porque, a menudo, al igual que hay quien se habitúa a comunicar con gritos, están los que se acostumbran a que les griten.
3. Reclama que esa situación no vuelva a repetirse
Es muy probable que tu interlocutor no se tome bien el hecho de que optes por alejarte cuando te grita, para esa persona es habitual alzar la voz, lo ha normalizado, forma parte de sus registros.
Recordemos siempre que donde hay gritos, no hay sabiduría, hay ignorancia y violencia.
