La explicación podría encontrarse en la ciencia, concretamente, en la ciencia del sonido y es que el comportamiento de las ondas sonoras es diferente en la ducha, lo que hace que tengamos la percepción de que cantamos mejor.
Encontramos diferentes explicaciones que responden a la cuestión de por qué nos gusta cantar en la ducha.
- Tenemos la percepción de que cantamos mejor
De esta forma, las ondas más agudas tienen suficiente energía como para ser absorbidas y “atravesar” las paredes del baño; en cambio, las ondas más graves rebotan, haciendo que regresen a nuestro oído y dándonos la sensación de tener una voz más potente.
- La ducha: un momento de desconexión
Más allá de lo que dice la ciencia, lo cierto es que la ducha es un momento de desconexión para muchos, es donde podemos liberarnos de tensiones y disfrutar de un buen baño (o ducha) de agua caliente.
- Perdemos la vergüenza
Tanto si cantamos mal como si cantamos bien, hay personas que tienen vergüenza de hacerlo en público en cambio, en la ducha no hay público; estamos solos con nosotros mismos, tenemos privacidad e intimidad.
Si te gusta cantar bajo la ducha, independientemente de si se te da bien o mal, debes saber que puede ser algo muy positivo para ti ya que partiendo de la base de que si lo haces es porque te apetece, esto ya es algo bueno.
