Las demencias están dentro de los llamados trastornos neurocognitivos, en donde las entidades clínicas que hay en este grupo se caracterizan por producir un deterioro de las capacidades mentales, con la gravedad suficiente como para afectar al funcionamiento social y profesional.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), las demencias se caracterizan por producir:

• El deterioro de la memoria: la alteración en la capacidad de registrar, almacenar y recordar la información.
• El deterioro del pensamiento y del razonamiento: se reduce el flujo de pensamientos e ideas.

Mientras que la Organización Americana de Psiquiatría exige también la presencia de al menos una de estas alteraciones cognitivas:

• Disfunción ejecutiva. Se deterioran los procesos de planificación
• Trastornos del lenguaje, como la afasia o incapacidad para comunicarse mediante el habla
• Trastornos del movimiento, como la apraxia o deterioro de la capacidad para llevar a cabo acciones motoras
• Trastornos de la percepción. Suponen un fallo en el reconocimiento o identificación de objetos

Según diversos estudios, se han encontrado diferentes factores de riesgo que, por sí solos, no explican la aparición de la enfermedad, pero cuando se combinan, dan lugar a un cóctel explosivo que puede desencadenar la mecha del alzhéimer.

Aunque la longevidad creciente sea el factor que mejor explica el aumento de los casos de demencia, no podemos olvidar que existen otros, como las enfermedades cardiovasculares, la nutrición, la actividad física y mental, que también influyen para tener demencia.

Por galuvi

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