Uno de los errores o mitos conceptuales extendidos alrededor de la terapia es que un psicólogo más joven no podrá ayudarnos. 

Al igual que un cirujano no necesita haber ocupado el lugar del paciente en una intervención similar a la que va a hacer, un psicólogo tampoco necesita haber sido protagonista de una determinada problemática para diseñar un plan de intervención. 

El psicólogo es un profesional en salud mental cuyo trabajo puede acotarse, la APA (American Psychology Association) lo hace a través de la resolución de problemas, donde se trabaja de manera tangencial la emoción, el pensamiento y la conducta.

De igual manera, los trastornos psicológicos, si queremos etiquetarlos, se basan en disfunciones en alguno de esos elementos. 

La confusión entre juventud y sabiduría no es única de la psicología, aunque en psicología sí que tiene mucho que ver con el problema raíz de la psicología como disciplina. 

Si para la persona la edad no es indicador de fiabilidad, si un psicólogo joven es honesto, eficaz y habilidoso dialécticamente, entonces ese psicólogo será fiable. 

Además, el conocimiento experto de los problemas de la vida no tiene por qué incluir la habilidad para provocar un cambio en esos problemas de la vida sobre todo, porque el cambio no es provocado por el psicólogo, pero sí elegido por el paciente.

Además, esto puede provocar que nos fiemos de un psicólogo mayor, a pesar de otros indicadores que nos dicen que no es el psicólogo que necesitamos, solo porque es mayor, así como provocar que vinculemos de la manera en la que vinculamos normalmente con nuestro entorno.

Por galuvi

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