El mundo emocional es algo así como una obra de teatro, cada emoción es necesaria para que la función vaya bien; al mismo tiempo, un mal papel de una de ellas puede dar al traste con la obra.
Todo el espectro de emociones es básico, decisivo e importante para el ser humano, sin embargo, aquellas de valencia positiva son nuestro motor cotidiano y la luz que alumbra nuestra motivación, esperanza y conexión con nuestro entorno.
- El goce, la capacidad de experimentar placer
El gozo es lo opuesto al dolor y se alza como ese estado emocional que nos aporta plenitud y felicidad.
- La inspiración, nuestros motivos para vivir
La inspiración es la capacidad de hallar objetivos, conceptos y referentes que nos infunden curiosidad, pasión, ganas de experimentar, de aprender, de imitar y hasta de trascender.
- La alegría, la chispa cotidiana que no puede faltar
En nuestra cotidianidad hay tareas que son imprescindibles: trabajar, alimentarnos, descansar.
- La serenidad, la calma interna
Hablábamos de ella al inicio, entre las emociones positivas más importantes no puede faltar la serenidad.
- El asombro, la inocencia que no debemos perder
Es cierto, hay realidades que nos asombran cada día, basta con asomarse a las redes sociales y ver cómo va el mundo.
- La esperanza, la confianza en el mañana
Los corazones y las mentes esperanzadas no son ingenuas, esta emoción va más allá de la mirada optimista.
- El orgullo, la sensación de ser valiosos
Entre las emociones positivas más importantes que deberíamos cultivar y potenciar está el orgullo.
- El interés por el mundo, la vida, por ti mismo
La mente que se interesa empuja a la persona hacia la exploración, la motiva, la hace moverse de la seguridad a la novedad para ampliar perspectivas y conocimientos.
- La gratitud, una reverencia al bienestar
Pueda que nos sorprenda, pero la gratitud es una habilidad primordial para desarrollar y mantener unos niveles óptimos de satisfacción
- El amor, el motor que mueve el mundo
Todo lo contrario, el amor es la energía que nos hace latir, crecer, sentirnos fuertes y valiosos.
El amor es el pegamento social que consolida nuestros vínculos y también ese cristal desde el que mirar el mundo en cada uno de sus detalles.
