El “Ghosting” es una práctica propia de personas egoístas e inmaduras, que se sienten inferiores a las circunstancias ya que no se confían en sus propios recursos y probablemente también han sido abandonados en el pasado.
Cuando comienza una relación de pareja, ambos asumen que esta continúa hasta que alguno de los dos quiera terminar.
Lo razonable es que en ese momento quede marcado en el tiempo mediante una comunicación abierta, para que el otro entienda que el vínculo acabó y que ya cada uno es libre para gestionar su vida sentimental con total independencia.
Estos se alejan ya que pretenden que el otro entienda que es una forma de ponerle punto final a la relación.
Por duro que sea, siempre es más sano terminar una relación directamente que dejarla en suspenso y así abrir paso a todo tipo de interpretaciones y conjeturas.
Ya que cuando sabes que perdiste a alguien, quieras o no, comienza el proceso para asumirlo, eso implica sufrir la pérdida, llorarla y buscar una manera de reorganizar el mundo emocional.
Las personas desaparecen porque no tienen la claridad o la fortaleza para terminar terminar la relación y prefieren no enfrentarse al momento de la ruptura frente al otro.
