La automedicación es muy común al ser una práctica que se ha extendido en la población general por varias décadas, en el cual llegamos a hacerlo sin ver los riesgos que esta trae.
Su definición es la tendencia a autoadministrarse todo tipo de fármacos sin la supervisión, la prescripción de algún médico.
Los principales peligros de automedicarse de manera frecuente son:
- Confundir fármacos
Esto sucede ya que la persona puede llegar a equivocarse pudiendo exponer posibles efectos secundarios que pueda provocar el fármaco. - Equivocarse de dosis
Las personas que se automedican suelen ignorar esta norma básica y normalmente suelen equivocarse con la dosis administrada que ingieren de un medicamento en particular, esto puede aumentar los riesgos de intoxicación. - Reacciones alérgicas
Puede llegar a suceder que no recordemos alguna reacción alérgica del pasado y usemos un medicamento que nos provoca esta alergia en particular. - Riesgo a efectos secundarios
Hay que tener en cuenta que prácticamente todos los medicamentos pueden generar estos efetos indeseados en mayor o menor medida. - Desarrollas una adicción
Otro de los peligros más habituales de tomar un medicamento por uno mismo es el aumento del riesgo a desarrollar una adicción a dicho fármaco, puesto que muchos de ellos pueden tener a la larga este efecto en el organismo. - Resistencia al medicamento
El uso frecuente o incorrecto de determinados medicamentos facilita a los seres patógenos que tengan una mayor resistencia al fármaco. - Interacciones con otros medicamentos
Algunos medicamentos pueden perder su efecto al interactuar con otros fármacos que pueda estar tomando la persona o bien al entrar en contacto con determinados alimentos o bebidas. - Enmascara otras enfermedades
El automedicarte llega a dificultar la detección de otro tipo de enfermedad y consecuentemente su diagnóstico y tratamiento.
