Seguro que has escuchado más de una vez la frase ”tu peor enemigo eres tú mismo”, un dicho popular que nos recuerda el poder que tenemos nosotros mismos para boicotearnos o perjudicarnos.
Las distorsiones cognitivas promueven pensamientos, creencias o ideas negativas sobre uno mismo que pueden ocasionar alteraciones psicológicas de todo tipo, entre ellas la depresión.
La depresión es una de las alteraciones de la salud mental más habituales, y está provocada en parte por las distorsiones cognitivas, ya que la persona desarrolla en su mente de manera sistemática una serie de pensamientos y concepciones negativas.
¿De qué manera favorecen las distorsiones cognitivas al mantenimiento de la depresión?
- Refuerzan un marco de interpretación pesimista
Las distorsiones cognitivas nos llevan a reforzar un marco de interpretación muy pesimista de cómo funciona el mundo y también acerca de nosotros mismos.
- Refuerza nuestro sentimiento de culpa
Una consecuencia habitual de las distorsiones cognitivas es la personalización, un fenómeno psicológico que lleva a las personas a culparse de todo aquello malo que les ocurre en la vida.
- Nos hace creer que no merecemos ser felices
Creer que no merecemos la felicidad en la vida y que nuestro destino es el de estar solos y ser miserables es una forma negativa de concebir el mundo que se construye por una distorsión cognitiva.
- Nos lleva a pensar que no podemos establecer relaciones con nadie
Mediante las distorsiones cognitivas también podemos llegar a convencernos de que jamás podremos tener relaciones afectivas significativas con nadie, ni de amistad, ni de amor.
- Nos hace focalizar la atención en lo negativo
La abstracción selectiva o filtraje es un fenómeno psicológico vinculado a las distorsiones cognitivas y consistente en fijarse únicamente en lo negativo de una situación.
- Promueve el pensamiento polarizado
El pensamiento polarizado consiste en concebir el mundo exterior a partir de valoraciones extremas y sin matices intermedios.
