En esta mercería propiedad de Antonia Herrador y Julia de Juanes se reúnen por las tardes grupos de alrededor de 10 personas. Como si estuviesen en el salón de su casa, personas de distintas generaciones hablan animadamente como cualquier grupo de amigos, mientras aprenden a tejer, bordar, hacer ganchillo y coser sin distinción de niveles de conocimiento. Vuelcan en las manualidades la ansiedad y el estrés que provienen de distintos motivos.
“Me apunté a esto para relajarme y para aprender algo que tenga que ver con lo que estudio”
Belén Mello, estudiante de diseño de moda de 21 años.
La ansiedad es una reacción emocional común que experimentan todos los individuos.
“Sentir ansiedad frente a la posibilidad de suspender un examen, la muerte de un ser querido o el fracaso de una relación es natural, ya que permite ajustarnos a la realidad”
Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés
¿Qué pasa si se vuelve una emoción constante?
Cano explica que cuando esa ansiedad es excesiva, tiene consecuencias psicológicas y fisiológicas. Por un lado, nuestros procesos cognitivos se desorganizan. Y, por otro, aumenta el ritmo cardiaco y de respiración, y se produce tensión muscular.

La ansiedad es un problema de salud muy extendido. No todos los que sufren ansiedad serán considerados como pacientes crónicos, pero los episodios graves también son una causa importante de discapacidad.
“Los últimos tres años hemos visto un despunte en gente joven que busca escaparse. Entre el Instagram y ponerse a tejer, prefieren las agujas”.
Tejer es “el nuevo yoga”
Situaciones como la dificultad para encontrar trabajo, la precariedad laboral o el estrés que implican las nuevas tecnologías son las causas por las que la gente joven con ansiedad llega a la consulta de la doctora Guadalupe Manzano.
“No todos los casos son trastornos, la mayoría son casos puntuales. Pero si eso no se atiende adecuadamente existe una alta probabilidad de que la ansiedad traiga problemas como agorafobia, ataques de pánico, ansiedad social e incluso depresión”
Los adultos con ansiedad crónica probablemente comenzaron a tener episodios cuando eran niños o adolescentes, explica.

Una vez detectada la ansiedad y el estrés, los expertos sugieren el tratamiento psicológico de tipo cognitivo-conductual. “Con tan solo siete sesiones de tratamiento psicológico, incluso en los casos más extremos, hay una remisión en el 75% de los casos. Si la ansiedad es por un motivo puntual, el avance es más rápido”, explica el doctor Cano.
Sin embargo, el mismo especialista afirma que uno de los problemas para la gente con episodios de ansiedad puntuales es la falta de psicólogos en los centros de salud.
“Una vez intenté meditar, pero se me aparecieron todos mis demonios. Esto es lo único que ayuda”, dice Cano. Estallan las risas en la mesa con té y galletas en el local lleno de estambres. Moratilla dice en voz alta: “Ya hasta se me ha quitado el mal humor y el estrés del trabajo”.
