Para que el ser humano pueda centrarse en generar bienestar a través de las emociones creativas, necesitamos primero liberar las emociones de supervivencia.
Sabemos que lo estamos cuando nos mostramos muy alerta con el entorno, el tiempo y el cuerpo, con el entorno lo podemos detectar con este tipo de pensamientos.
Estas emociones son necesarias para periodos cortos, pero cronificadas en el tiempo, pueden llegar a producir trastornos, la tristeza crónica produce depresión; la ansiedad crónica produce trastornos de ansiedad tales como ataques de pánico, agorafobia, trastorno de ansiedad generalizada.
- Estado de ánimo
Esto es cuando nosotros tenemos una emoción transitoria, entonces decimos que tenemos un estado emocional.
- Temperamento
Cuando llevamos meses sintiéndonos tristes, por ejemplo, el temperamento melancólico o analítico, se fija más en lo negativo que sucede y el estado predominante durante un tiempo es la tristeza.
- Rasgo de la personalidad
Cuando llevamos años sintiéndonos tristes entonces podemos decir que esa persona es triste, es un rasgo central que suele definir a la persona.
Una vez que hemos liberado las emociones de supervivencia, entonces nos vamos a centrar en las emociones creativas. Ahí vamos a usar el lóbulo frontal.
La inteligencia ejecutiva hace que desarrollemos el autocontrol, la toma de decisiones, la concentración, enfocarnos en nuestros objetivos, nuestro sentido de identidad y el ver las consecuencias a largo plazo de nuestro comportamiento.
