La estructura de la familia se refiere al conjunto de relaciones, roles o funciones que desempeña cada miembro de ese núcleo familiar (padre, madre, hijo, hija).
A su vez, el núcleo familiar se organiza en diferentes subsistemas en función de las reglas que rigen las relaciones que mantienen entre ellos, y también con el resto de la sociedad.
Un sistema familiar se puede definir como desligado cuando los límites (las reglas) que existen entre los subsistemas son rígidos, es decir, las barreras entre sus miembros son muy marcadas, potentes y elevadas.
Cuando estos límites entre subsistemas son difusos, es decir, hay pocos o ningún límite, se habla de una familia que presenta una estructura aglutinada, enredada y fusionada, porque sus miembros se encuentran física y psicológicamente muy próximos entre sí.
En una familia desligada o apartada, la independencia total de sus miembros suele ser más la norma que la excepción.
Según la estructura de la familia, hablaremos de disfunción cuando los límites y las fronteras son difusos o rígidos.
Por ello, es importante respetar la privacidad de cada uno de los componentes de la familia, así como validar sus emociones y problemas; pero también colaborar y crear sinergias que multipliquen los recursos individuales.
