A menudo, pasamos por alto este tipo de cuestiones tan básicas, esas con las que favorecer el cuidado mutuo y ser soporte cotidiano en una relación.
Según un informe de la American Psychiatric Association (APA), 1 de cada 6 personas experimentará depresión en algún momento de su vida, en donde puede darse el caso de que en una relación de pareja ambos miembros sean diagnosticados con un trastorno del estado del ánimo.
Resulta estresante cuidar y apoyar cuando nos sentimos agotados física y emocionalmente.
¿Qué estrategias hay que seguir?
- Cada persona batalla contra la depresión de un modo particular
Es posible que nuestra pareja pueda desempeñar sus obligaciones, como ir al trabajo, el no por lidiar con la depresión de diferente manera significa que uno de los dos la sufra con menor o mayor intensidad.
- No hay que responsabilizarse del sufrimiento del otro
Si mi pareja y yo tenemos depresión, lo último que debo hacer es responsabilizarme de su curación; poner sobre mí todo esfuerzo, si lo afrontamos de este modo, ambos fallaremos.
- Cada uno debe disponer de sus propios recursos
Con ello queremos decir que cada persona debe tener a su alcance aquello que más le funciona en su propio proceso de curación, ya sean amigos, familiares, aficiones para favorecer la activación conductual.
- Horarios y rutinas, el mejor modo de afrontar los días
Es decisivo que llevemos a cabo actividades que favorezcan nuestra conexión social, que despierten nuestro interés por hacer cosas de nuevo.
- Autoconciencia para comprender qué refuerza nuestra depresión
Es bueno que desarrollemos una adecuada autoconciencia sobre esas dinámicas internas que agravan el sufrimiento.
- Reglas de autocuidado mutuo
Si mi pareja y yo tenemos depresión es recomendable acordar unas pautas de autocuidado mutuo. Con ello, no solo avanzaremos mejor en el tratamiento de dicha condición, sino que, además, fortaleceremos la relación.
