El suicidio pasivo es el resultado de un deseo de morir que se trasforma en un abandono gradual.

En ocasiones, la persona simplemente “se deja morir” en un proceso más lento y sutil que es complicado de detectar por el entorno.

Hay que comprender que un intento de suicidio no surge de la nada, es el resultado de un proceso mental previo conocido como ideación suicida. 

Esta es la ideación suicida pasiva incluye todos esos deseos o pensamientos sobre la muerte que no involucran un plan activo concreto. 

Cuando estos pensamientos son frecuentes y se sienten de forma verdadera, existe un riesgo para la vida y es que, tal vez, la persona no vaya a atentar contra sí misma activamente, pero sí puede desentenderse de su bienestar .

Hay otros factores de riesgo que se han identificado y que se asocian con el riesgo de suicidio pasivo:

• Experimentar fuertes sentimientos de soledad
• El aislamiento social y no contar con un círculo de apoyo
• Tener antecedentes familiares de suicidio, intento de suicidio o ideación suicida
• Haber sufrido trauma o abuso
• Haber atravesado recientemente una situación adversa 
• Sentir desesperanza hacia el futuro.
• Tener una depresión severa no diagnosticada 
• Las personas que se encuentran en la tercera edad tienen un mayor riesgo de suicidio pasivo

Buscar apoyo psicológico es el primer paso, y también el más trascendente, para cortar el abandono vital que ha comenzado la persona.

Por galuvi

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