Las fortalezas psicológicas no tienen nada que ver con la resistencia, con ser fuertes e infalibles ante la adversidad. 

Las estrategias y habilidades actúan a menudo como mecanismos de protección ante muchos de esos trastornos asociados a la edad avanzada. 

  1. La aceptación
    A veces, a la hora de hacer frente a una situación dura y compleja, no sirve de mucho la fuerza de voluntad. Es más, la mayoría de las ocasiones no estamos obligados a pelear, sino a quedarnos quietos, a aceptar la realidad.
  2. Autocontrol
    El término autocontrol puede ser ambiguo y es necesario clarificarlo. Cuando hablamos de fortalezas psicológicas, por ejemplo, es común asumir que la palabra «fuerza» se asocia a ideas como resistencia o la capacidad.
  3. Sentido y propósito
    Hay algo que conviene tener claro, la adversidad por sí misma nunca tendrá sentido. No hay nada tan ilógico, hueco y frío como una pérdida.
  4. La curiosidad como apertura mental
    A veces, descuidamos los excepcionales ingredientes que se integran en una de nuestras mejores fortalezas psicológicas: la curiosidad. En ella está la apertura para comprender y aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor.
  5. Fortalezas psicológicas: saber dar y recibir ayuda
    Pedir ayuda es un reto para valientes, cuando reconocer una debilidad con frecuencia nos hace más fuertes. Porque fuerte no es el que más aguanta sin levantar la mano.

Por galuvi

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