El grito es una función expresiva con la que transmitir sorpresa, miedo, ira o indignación.

Lo cierto es que, en una relación de pareja, no es extraño que se alce la voz en medio de un conflicto y a medida que las emociones se vuelven más intensas.

Una investigación de la Universidad de Zúrich afirma que hay al menos 6 tipos de gritos en el ser humano y todos están mediados por nuestra carga emocional.

La razón de no querer tomar conciencia de esa dinámica destructiva en una relación puede deberse a varios factores:
• Haber crecido en una familia que también recurría al grito de forma constante.
• Asimismo, haber tenido unos progenitores violentos eleva la hipervigilancia, el “estallar” 
• Baja resistencia a la frustración, intolerancia a que le lleven la contraria
• La mala gestión emocional también está presente en múltiples problemas mentales
• El grito se convierte en un recurso con el que invalidar al otro e imponer su poder

¿Qué puedo hacer si mi pareja siempre alza demasiado la voz?

  1. Si hay grito, no hay comunicación
    En el momento en que tu pareja eleve la voz en medio de una discusión, niégate a continuar.
  2. Pregúntale por qué recurre al grito
    Sondeemos la razón por la que nuestra pareja necesita recurrir al grito, intentemos al menos que haga un ejercicio de autoconciencia.
  3. Pide cambios en la forma de comunicar e incentiva su empatía
    Levantar la voz de manera puntual, esporádica y aislada durante alguna discrepancia, es común en una relación.
  4. En caso de no ver cambios, toma una decisión
    Si mi pareja me grita y no atiende a mis demandas de cambio, ni empatiza en cómo me siento, deberé tomar una decisión.

Evitemos reforzar el pensamiento mágico y la idea de que en algún momento cambiará porque si no lo ha hecho ya, nunca lo hará.

Por galuvi

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