El sentimiento de culpabilidad de la víctima es directamente proporcional al grado de culpa del delincuente.
Quienes culpan a la víctima suelen tener miedo de sufrir un abuso y al culpar a la víctima, se sienten bien porque crea la sensación de que las consecuencias son justas y coherentes.
Esta actitud puede provocar mucha confusión y dolor a la víctima y quien la rodea, además así se logra desviar la responsabilidad del agresor.
Los que ya sufrieron algún tipo de abuso, normalmente se sienten culpables por no haber evitado el abuso, y buscan una explicación lógica.
Estas personas violentas son muy difíciles de detectar, normalmente son muy encantadores, y eso hace que no cuadre con el comportamiento.
El agresor hace sentir culpable a la víctima, ya que éste transmite la idea de que él no podría existir sin su existencia.
