Hablar desde el corazón es muy liberador, difícilmente podríamos crear y disfrutar de conexiones significativas con los demás.

En muchos casos, el silencio es una opción más recomendable que empezar locuciones en las que existe una probabilidad alta de que hiramos a alguien.

El niño dice lo que piensa y no tiene problema en ser injusto u ofensivo con sus palabras mientras que el adulto puede comprender que está frente a un “otro” que merece consideración y respeto.

¿Cómo lograrlo?

Lo recomendable es conectar con uno mismo, con los propios sentimientos, y luego, expresarlo, de este modo, se ejerce el respeto por uno mismo como un mundo propio y único y, a la vez, el respeto por el otro.

Hablar desde el corazón es un acto de respeto, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás.

Por galuvi

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