El uso excesivo de las pantallas se ha vinculado con obesidad y problemas psicológicos. En niños y adolescentes, se ha observado que más de una hora diaria frente a las pantallas se relaciona con un menor bienestar psicológico, incluyendo menos curiosidad, menor autocontrol, más distracción, más dificultad para hacer amigos y menor estabilidad emocional.
Ahora, una investigación reciente ha identificado un nuevo problema: un estudio en moscas de la fruta sugiere que nuestras funciones celulares básicas podrían verse afectadas por la luz azul emitida por estos dispositivos.
Una nueva investigación, publicada en Frontiers in Aging, señala que la luz azul de los televisores, los ordenadores portátiles y los teléfonos móviles tiene un efecto perjudicial en diversas células del cuerpo que van desde la piel y las células grasas hasta las neuronas sensoriales. Este estudio es el primero en mostrar que los niveles de metabolitos específicos (sustancias químicas necesarias para que las células funciones adecuadamente) se alteran en las moscas de la fruta expuestas a la luz azul.
En el estudio de los ciclos diarios de LED azul, los investigadores de Oregon State University habían evidenciado que las moscas que se mantienen en oscuridad vivían más tiempo. Esto ya no debe extrañarnos teniendo en cuenta que si no están expuestas a la luz, sus metabolitos están en perfecto estado.
Ahora bien, ¿por qué el exceso de luz azul acelera el envejecimiento? Para comprender esto, Yang et al. (2022) compararon los niveles de metabolitos en las moscas sometidas a la luz azul durante dos semanas con aquellas que estuvieron en completa oscuridad. Lo que hallaron fue que los niveles del metabolito succinato aumentaron, mientras que los de glutamato se redujeron.
Estos cambios observados nos sugieren que la luz azul acelera el envejecimiento porque las células no funcionan a un nivel óptimo, lo que les causa una muerte prematura. Además, tengamos presente que los niveles bajos de glutamato registrados podrían provocar también una disminución de la función cerebral, lo que a su vez puede generar un envejecimiento temprano de las células.
Es preciso aclarar también hasta qué punto se producen cambios similares en los metabolitos involucrados en la producción de energía en respuesta al exceso de luz. Los avances en este campo de estudio nos permitirán crear protocolos de prevención que velen por la salud y el bienestar de todos nosotros.
