A veces, un razonamiento, un poema, una historia e incluso un escenario concreto nos suscita esta emoción; la de que algo nos trasciende, que es valioso y esconde significados interesantes. 

Podríamos decir, incluso, que vivenciar la sensación de profundidad nos resta capas de egoísmo y costras a la inflexibilidad psicológica.

La cultura nipona adoptó un término de origen chino, yūgen, para describir el misterio que suscitaban todos esos fenómenos que generan sensación de profundidad al ser humano. 

Al intentar definir la sensación de profundidad, le restamos magia quizá, por ello, en oriente asimilaron el concepto de yūgen para trasladarlo al arte; medio más que idóneo para despertar esta experiencia. 

Alan Watts, el conocido filósofo británico, también fue un gran apasionado de la filosofía zen y el concepto de yūgen, él lo veía a diario en esos cielos en los que los gansos salvajes desaparecían a veces entre la densidad de las nubes.

Yūgen no tiene que ver con imaginar otro mundo que nos permita escapar de este sino que es una invitación para que apreciemos el misterio del mundo en el que vivimos.

Hay hechos que nos conmueven y que nos hacen descubrir la belleza y significancia que hay también en cualquiera de nosotros como bien hemos señalado, este concepto de la filosofía zen está en cualquier lugar. 

Por galuvi

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