Es cierto que una retirada a tiempo es un ejercicio de valentía sin embargo, cuidado, porque si empezamos a dar un paso atrás en cada tarea que iniciamos, es que algo pasa.
La manera en que nos sentimos con nosotros mismos define todo lo que nos rodea, incluidas las metas que alcanzamos ya que sin ella la magia de la autoconfianza, cada sueño se nos escapa de las manos y el mundo entero tiembla bajo nuestros pies.
Si nos inciden en la importancia de cuidar y salvaguardar cada día la autoestima, no podemos olvidarnos de la autoconfianza.
En 1971, Abraham Maslow publicó el libro The farther reaches of human nature, en este trabajo explicaba que en cada uno de nosotros hay un potencial innato para la autorrealización.
A veces, el entorno actúa cortando nuestras alas, lastrando nuestra autoestima y autoconfianza, la crianza, la educación e incluso ciertas relaciones de pareja pueden hacer que dudemos lo indecible de nosotros mismos.
Hay épocas en las que todo se tuerce, los fracasos se concatenan y al final ya que hay quienes luchan cada día por confiar en sí mismo sufre mayores cuotas de ansiedad y sufrimiento psicológico.
La primera sensación que emerge cuando dejas de confiar en ti mismo es la indignidad ya que dejas de sentirte válido en casi cualquier área de tu existencia: la laboral, la emocional y hasta la social.
Recuperar la autoconfianza es tan importante como obtener oxígeno, como hallar esa fuerza vital con la que reiniciarnos, sin este elemento psicológico todo se desdibuja y estamos en riesgo de derivar en algún trastorno psicológico.
