Los periodistas están expuestos a múltiples situaciones susceptibles de desencadenar estrés postraumático, en donde la forma de manejarlo a nivel personal y en el entorno laboral y familiar son cruciales para minimizar el impacto.

Según algunos estudios, la prevalencia del trastorno de estrés postraumático en reporteros de guerra es del 28,6 % (alcanzando tasas similares a las sufridas por los propios veteranos de guerra).

Periodistas que cubren la lucha contra el narcotráfico en México presentan síntomas en un 35 % de los casos, e incluso los fotógrafos llegan a verse más afectados que los propios reporteros.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se clasifica dentro de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés y se caracteriza por un conjunto de reacciones que se desencadenan tras vivir una experiencia traumática.

En el caso de periodistas y reporteros, esto puede ser una situación de guerra o de conflicto armado, pero también puede producirse de forma indirecta, al observar un daño en otros o al escuchar y conocer experiencias traumáticas ajenas.

Los principales síntomas son:
• Experimentan recuerdos intrusivos, angustiosos y recurrentes
• Pueden aparecer reacciones disociativas
• Experimentan un malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos 
• Tiende a evitar todo pensamiento, persona, lugar, objeto o actividad relacionado con lo vivido.
• El estado emocional se ve alterado, apareciendo miedo, culpa, vergüenza, irritabilidad, ira o apatía.

Es frecuente que el estrés postraumático en periodistas vaya acompañado de síntomas de depresión, insomnio, pensamientos suicidas y serias dificultades para reincorporarse a la vida normal

Por galuvi

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