Uno de nuestros mayores problemas de convivencia es la incapacidad de ponernos en el lugar de los demás, nos estamos convirtiendo en seres enrocados en sus propias visiones.
Mostrar comprensión y conexión emocional hacia alguien no es una tarea fácil se trata de un músculo psicológico que debemos habilitar.
La mayoría de nosotros nacemos con una base neurobiológica que nos facilita empatizar con los demás, pero a veces no usamos esta competencia de la forma correcta.
Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania destaca cómo la pandemia, lejos de unirnos como sociedad, ha elevado la polarización y hasta las desigualdades.
Lo que buscamos las personas la mayoría del tiempo no es solo que los demás se identifiquen con nosotros, queremos que vean nuestros problemas, nuestras limitaciones, ansiamos que entiendan nuestras realidades y se sensibilicen con ellas.
La empatía forzada o táctica puede entrenarse y a medida que nos volvamos más competentes en esta área, cambiarán muchas cosas.
- Haz preguntas que empiecen por “cómo y qué”
- Demuestra que tu deseo es conectar, entender, alcanzar acuerdos
- Sincérate emocionalmente
- Apela a los recuerdos y sentimientos positivos
- Comprende qué temores y necesidades tiene el otro
A medida que nos habilitemos en sus interesantes entresijos, nuestras relaciones serán más satisfactorias.
