La relación entre madres e hijas no siempre es fácil, al igual que los vínculos paterno-filiales sin embargo, es muy común que en los escenarios terapéuticos se detecte más de una herida no sanada en este tipo de lazos.
Muchas veces, el sentido de autoestima de una joven parte de manera directa en cómo cree que la ve su madre.
Asimismo, son muchas las madres que se ven frustradas con determinados comportamientos de sus hijas pero no todas las criaturas son iguales y algunas apuntan en ocasiones formas de ser mucho más problemáticas.
Hay vínculos que, por diversas razones, pueden llegar turbulentos, dejar la marca de un trauma y un dolor casi permanente.
Algo que demandan a menudo tanto los expertos como las propias pacientes cuando acuden a terapia es que deberían existir profesionales especializados en este tipo de realidad.
El perdón entre madre e hija puede llevarse a cabo siempre que existe arrepentimiento y en efecto, en muchos casos lo hay.
La maternidad se incrusta en un entorno sociocultural multigeneracional concreto, hay distintas variables que pueden afectar al hecho de que una madre no estableciera un trato, una atención o un cuidado adecuado a su hija.
Perdonar y pedir perdón alivia, es como respirar en una cámara hiperbárica, si tenemos un vínculo complicado con nuestra madre o hija, procuremos sanar esa herida.
