Ante la vorágine de información por la COVID-19, de mensajes de Whatsapp, de fake news, cifras, recomendaciones, casos de conocidos y desconocidos, desabasto, compras de pánico, etcétera, pareciera imposible dejar de pensar y preocuparse por la pademia.

No solo es imposible, sino que de acuerdo con especialistas, si los pensamientos negativos alrededor del coronavirus son persistentes, es importante tener un “worry time” (tiempo para preocuparse):

Vamos a establecer un momento del día, nunca de la noche, en el que vamos a dedicarnos voluntariamente a preocuparnos de aquello que nos moleste

Los pensamientos se silencian más fácilmente si tienen un momento en el que pueden salir. Así es que si les vamos a permitir que aparezcan en un determinado momento, el resto del día dejan de molestarnos.

La cuarentena representa un gran desafío para millones de personas, independientemente de la edad, y es clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir la ayuda no sólo de familiares y amigos sino de profesionales de la salud y de redes de apoyo institucionales.

No dejes de comunicarte con tus seres queridos.

Tenemos que aprovechar este momento, por duro que esto parezca, para trabajar la resiliencia. Esa capacidad del ser humano de superar una experiencia traumática y, gracias a esa superación, poder llegar a un nivel de desarrollo personal al que no hubiese accedido si no se hubiese enfrentado a ese episodio.

Es un momento de retarnos, de alcanzar metas, de intentar mejorar nuestras relaciones con nuestras parejas, nuestros hijos, de aprender a generar una rutina, para que cuando nos reincorporemos a nuestros trabajos nos sintamos más fuertes y seguros.

Así que ya sabes, sí pensar en el coronavirus pero no todo el tiempo.

Por galuvi

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