Definir este concepto es complicado, ya que su significado es diferente para cada persona. Sin embargo, podríamos considerar que es todo aquel elemento o componente estético de una estancia que nos desagrada y nos genera incomodidad.
El ruido visual es un fenómeno al que no prestamos mucha atención. Además, es muy sencillo que se reproduzca porque:
- Escogemos los muebles y elementos decorativos por simple gusto, sin tener en cuenta que guarden coherencia entre sí.
- Tendemos a llenar los espacios (paredes, estantes, mesillas…) simplemente por llenarlos, pero no nos preocupamos de la armonía cuando lo hacemos.
- Estamos muy centrados en la aparente “practicidad” y no cuidamos el impacto visual. Por ejemplo, al tener muchos electrodomésticos diferentes a la vista, al tener el baño repleto de botecitos o al dejar todos los cables y mandos de los aparatos electrónicos sueltos sin orden ni concierto.
- Vamos adquiriendo y acumulando productos sin mucha conciencia de si son realmente necesarios, y sin deshacernos de nada para dejar lugar a las nuevas adquisiciones.
Para saber cómo nos afecta el ruido visual hemos de fijarnos en cómo nos hace sentir nuestro hogar. Si tenemos ruido visual es probable que presentemos los siguientes síntomas:
- Irritabilidad, mal humor y sensación de inquietud constante.
- Dificultades para concentrarnos, rendir adecuadamente y ser productivo en cualquier tarea que se emprenda.
- Menor creatividad.
- Sensación de apatía y agotamiento. No tienes energía ni ganas de hacer nada.
- Puedes sufrir insomnio y ansiedad.
- Es posible que aparezcan síntomas somáticos como dolores de cabeza.
El entorno está excesivamente saturado y el cerebro no es capaz de procesar toda esa estimulación visual. Como decimos, no siempre se debe al desorden o al exceso de objetos (que también), sino que puede ocurrir por una mala elección de colores, formas o disposición de los elementos.
¿Cómo evitarlo?
Sigue la regla del 60-30-10
Esta es una sencilla regla que puedes utilizar al escoger los colores para una estancia. En primer lugar, opta por uno que representará el 60 % o el tono mayoritario. A continuación, escoge un segundo color que representará el 30 % y un último tono para el 10 % restante. Esto evitará que te sobrecargues visualmente con un abanico cromático demasiado amplio.
Adecúate a los espacios
Antes de llenar un espacio es muy importante observarle y entender con qué contamos. Y es que, por mucho que nos gusten cierto tipo de muebles, si son muy voluminosos y contundentes y la estancia es pequeña, inevitablemente generarán sensación de agobio.
Opta por el minimalismo
En una sociedad consumista como la nuestra, desprenderse de bienes personales o limitarse a la hora de comprar no resulta sencillo, pero el minimalismo favorece la paz mental. Así, procura no abarrotar tus espacios, paredes, estantes y armarios de objetos que realmente no necesites.
Organiza por función y gama cromática
Con frecuencia colocamos los objetos en lugares sin saber muy bien por qué lo hacemos y esta es una de las principales causas del ruido visual. Para evitarlo, procura organizar y agrupar los objetos según su función. Por ejemplo, en lugar de tener la cafetera, la tostadora y el exprimidor repartidos por la encimera, agrúpalos y crea un pequeño rincón de desayuno.
Reduce la estimulación visual
Por último, una buena idea para reducir el ruido visual es procurar que no haya demasiados objetos a la vista. Los vestidores, por ejemplo, pueden aumentar el ruido visual, especialmente si no están bien organizados. También lo hacen esas mesillas llenas de pequeños objetos o esas baldas repletas de elementos varios.
Elimina el ruido visual para vivir en paz
Como ves, reducir el ruido visual no es complicado. El primer paso será ser conscientes de que existe. Priorizar la organización, el minimalismo y la estética puede ayudarnos a que las estancias en las que más horas pasamos contribuyan a generar estados de ánimo tranquilos y positivos. Entonces, ¿por qué no probarlo?
