Educar libres de estereotipos de género es una de las claves para conseguir una sociedad en igualdad. Iria Marañón, filóloga y experta en este tema, es autora de ‘Educar en el feminismo’, ‘Libérate de la carga mental’ y ‘Educar a un niño en el feminismo’ y la entrevistamos a continuación.

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Conversando con Iria Marañón
¿Qué papel tienen los hombres en el movimiento feminista?
El movimiento feminista es un movimiento de las mujeres para liberarse de las injusticias, las desigualdades y la opresión del sistema patriarcal. Por lo que el papel de los hombres es el de hacer sus espacios igualitarios: ser verdaderamente corresponsables en casa, tanto en los cuidados como en las tareas domésticas; impulsando la igualdad en su lugar de trabajo, en los espacios públicos, y no contribuir a la hipersexualización de las mujeres. Además, podrían luchar para combatir las formas de violencia hacia la mujer y su explotación, como pueden ser la prostitución, la pornografía o la explotación reproductiva.
¿Por qué es importante educar a los niños en el feminismo?
Porque si entendemos bien en qué consiste el patriarcado y el machismo, si entendemos bien por qué las mujeres sufrimos las desigualdades, nos daremos cuenta de que los hombres son los responsables, porque la sociedad construye su género para que así sea. Por eso es fundamental enseñar a los niños a vivir en igualdad, enseñarles desde la primera infancia que no hay cosas de niñas ni de niños, hacerles ver cuándo están ocupando los espacios de las niñas, de qué forma están contribuyendo a la desigualdad y a las injusticias. Muchas veces ni las personas adultas somos conscientes, por eso es importante identificar de qué manera los niños, y luego los hombres, ocupan nuestros espacios y contribuyen a la dominación.
Hablas de las claves para educar a nuestros hijos en el feminismo, como los referentes que ven en casa, ¿cómo empezamos a educar en el feminismo en casa?
El ejemplo que damos en casa es el primero que van a conocer. Nuestros hijos aprenderán que si papá es responsable de cuidarlos, de organizar las citas del médico, las reuniones del colegio, si le corta las uñas, si organiza las cenas, pone lavadoras, friega los baños, y se levanta por las noches a dar biberones, ellos también tendrán que responsabilizarse algún día. Y si su madre tiene un trabajo fuera de casa, es independiente, tiene un espacio ajeno al núcleo familiar, aprenderán que las mujeres pueden ejercer su libertad como mejor decidan. Es importante que tengan referentes variados que rompan con los estereotipos, para que sepan que hay muchas maneras de ser un chico. Y cuando veamos en la televisión, en los libros, o en los medios, la perpetuación de estereotipos, podemos hacer un análisis con ellos para que vayan comprendiendo cómo se construye el género y cómo de importante es abolirlo.

Los juguetes tienen el superpoder de construir el género, ¿cómo podemos identificar los juguetes no sexistas?
Los juguetes son fundamentales en la construcción del género. Les dicen a las niñas que su lugar en la sociedad es dentro del hogar: cuidando (muñecas bebés, peluches), ocupándose de las tareas de la casa (cocinitas, fregonas), y que su gran valor reside en su aspecto físico (maquillaje, tacones, abalorios). Mientras tanto, los juguetes les dicen a los niños que su lugar en la sociedad está fuera de casa: explorando (juegos de exploración, coches, aviones), salvando e influyendo en el mundo (superhéroes, guerras de las galaxias), y siendo activos (deportes). El juego simbólico es fundamental para que las criaturas representen el mundo real que les va a tocar vivir en el futuro, por eso es importante fomentar la diversidad de juguetes y juegos, con verdadera libertad, para que ellas y ellos jueguen sin estereotipos.
Exceptuando los juguetes que fomentan la hipersexualización y la belleza en las niñas, y los juguetes que promueven la violencia en los niños, los cuales habría que dosificar o eliminar para todos, el resto de los juguetes pueden ser para niñas y para niños, y que un niño juegue a dar biberones a bebés, o una niña juegue a explorar, es lo que rompe la construcción del género, y es la verdadera libertad.
Parece que estamos avanzando hacia la igualdad cuando vemos a niñas disfrazadas de superheroínas y apostamos por el empoderamiento, pero ¿qué pasa con los niños que quieren disfrazarse de princesas o pintarse las uñas?
No pasa absolutamente nada. La verdadera revolución es que los niños puedan jugar con muñecas, cocinar, vestirse de princesa, hacer danza y llevar el pelo largo, y seguir siendo niños. No hay cerebros rosas o azules, tenemos que entender que la ruptura de estereotipos y del género es clave para educar en verdadera igualdad. Un niño verdaderamente libre es aquel que no está sometido a los dictados de su género, y puede ser sensible, emocional, cuidador y, si quiere, pues pintarse las uñas.
¿Un consejo para las Malasmadres (y los Buenospadres) que quieran educar en el feminismo a sus hijos e hijas?
La clave está en entender que no existen cerebros de niña y cerebros de niño: las niñas y los niños tienen inquietudes diferentes porque su género se construye socialmente. Dejemos a las criaturas ser verdaderamente libres a la hora de elegir juguetes, ropa, aficiones, y eduquémosles para que entiendan que la sociedad va a insistir en construir un género del que tienen que liberarse.
