Cuando alguien padece un episodio o un trastorno depresivo mayor, las personas que están a su alrededor sufren y viven con gran angustia esa situación. No es fácil, requiere mucha paciencia, constancia y fortaleza emocional.
Simplificando mucho, los síntomas de un cuadro depresivo provocan que la realidad se envuelva de una nube de pesimismo, hastío, desgana y desesperanza. Se pierde la ilusión por la vida y se empieza a dudar del sentido de cosas y relaciones, que hasta ese momento se tenían claras. Podríamos decir que el filtro a través del cual la persona enferma de depresión ve el mundo, se oscurece provocando que todo se comience a ver negro e imposible.
Desde fuera cuesta entender que alguien se encierre en sí mismo y pierda la ilusión por todo lo que le rodea. Se olvida lo incapacitantes que pueden llegar a ser las enfermedades mentales y es fácil dejarse llevar por la frustración, la impotencia y, en ocasiones, la rabia y la culpa.
Algunos consejos para ayudar a un amigo o familiar, sin contagiarse del pesimismo que rodea a la situación serían los siguientes:
- Evita frases que, lejos de ayudar a la persona, la hundan cada vez más. “No tienes agallas, a la vida hay que echarle narices, te ahogas en un vaso de agua…”. Son frases que se pronuncian desde la desesperación y las ganas por ver bien a la persona que padece el trastorno. Es cierto que al enfermo hay que animarle, pero cuanto más graves sean los síntomas más fuertes serán sus miedos y por lo tanto para acabar con ellos hace falta mucho más que enfados y reprimendas.
- Pide ayuda cuanto antes. Es probable que al principio la persona enferma no quiera o no vea la necesidad, pero que reciba atención psicológica y, si es necesario, psiquiátrica, es de vital importancia. Buscar un buen profesional, acompañarle a la primera cita, animarle en el proceso cuando aparezcan la desgana y el desanimo, son aspectos que resultarán de gran ayuda.
- No exijas que tu familiar o amigo te explique qué le pasa, porque es posible que ni él mismo lo entienda.
- Lee acerca del trastorno ya que esto te ayudará a entenderlo todo mucho mejor. Saber en qué consiste una depresión y cuáles son sus síntomas te acercará al enfermo, ya que sólo desde una posición de verdadera comprensión se puede llegar a él.
- No refuerces las conductas depresivas que se aspira a que desaparezcan. Retira la atención de ellas y no sobreprotejas. Da soporte o facilita recursos para que haga las cosas, pero no se las hagas.
- En cambio es recomendable y necesario reforzar cada pequeña mejoría. Cada paso, por pequeño que sea cuenta en el camino de cualquier recuperación.
- Anímale a realizar actividades, y felicítale cuando las lleve a cabo. Pero no olvides que no es lo mismo proponer que imponer.
- No sirve de nada presionar en exceso o repetir argumentos de manera repetitiva. Es mejor aprender a ver los momentos en los que la persona está más reflexiva, es ahí cuando hay que aprovechar el diálogo. Cuando la persona está cerrada, no es que no quiera, es que no puede.
- Por último, gestionar las propias emociones y cuidarse a uno mismo es algo tan necesario como fácil de olvidar. Aparecerán la impotencia, la culpa, el desanimo, el agotamiento, la rabia y la frustración… No es fácil lidiar con todas ellas pero es necesario gestionarlas, controlarlas y sobre todo evitar descargarlas y proyectarlas en otra persona, generando conflictos y enfados que lejos de ayudar, no hagan más que complicar la situación. No descuides ni a tus obligaciones, ni a tu círculo social y familiar. Dedícate tiempo y cuídate, necesitas estar bien para poder ayudar a otros.
