La hepatitis es una enfermedad crónica, autoinmune e infecciosa. Se trata de una infección en el hígado que muchas personas pueden tener durante años sin saberlo. El tipo de hepatitis más frecuente en los niños es la hepatitis A, pero este tipo de hepatitis dura poco y, cuando la persona afectada se recupera, no la vuelve a contraer.

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una enfermedad del hígado grave causada por el virus de la hepatitis A. Los niños con este virus por lo general no tienen síntomas, pero a menudo contagian la enfermedad a otras personas, incluidos sus padres o personas que los cuiden, que no se hayan vacunado.

Este tipo de hepatitis está causado por el virus de la hepatitis que se encuentra en las heces de las personas afectadas. Estas pueden estar presentes en pequeñas cantidades de alimentos y objetos, desde el picaporte de la puerta hasta los pañales del bebé. Aunque también se contagia a través del agua, la leche y los alimentos contaminados, especialmente en el marisco.

Para prevenir esta enfermedad lo mejor es:

  • Lavarse bien las manos regularmente, sobre todo después de ir al baño o de cambiarle los pañales al bebé.
  • Lavárselas siempre antes de comer.
  • Lavar la fruta, la verdura y las hortalizas antes de comerlas.
  • No comer marisco crudo.
  • Vacunarse contra la hepatitis.

El hecho de vacunarse ayuda al cuerpo a fabricar anticuerpos que lo protegen contra esta infección. La vacuna de la Hepatitis A se administra ahora a todos los niños entre 1 y 2 años, y se hace en dos dosis, la segunda dosis se coloca entre 6 y 12 meses después de la primera. Es muy importante que se coloquen las dos inyecciones de la hepatitis A para estar completamente protegido.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la hepatitis?

Los síntomas aparecen, por lo general, de 2 a 6 semanas después de que se contraiga el virus. Algunas personas con hepatitis pueden no presentar ningún signo de la enfermedad, pero normalmente, estos son los síntomas que aparecen

  • Cansancio continuo.
  • Color amarillento en la piel y el blanco de los ojos.
  • Dolor de tripa (sobre todo en el lado derecho superior del abdomen).
  • Síntomas gripales como vómitos o fiebre.
  • Orina de color marrón oscuro.
  • Heces de color claro.
  • Falta de apetito durante varios días seguidos.
  • Pérdida de peso.
     
¿Cómo se trata la hepatitis?

Los niños mayores, los adolescentes, y los adultos por lo general, se sienten enfermos y los síntomas pueden durarles hasta 6 meses. No hay un tratamiento específico para la hepatitis A. Y algunas personas que la contraen se encuentran tan enfermos que necesitan ser atendidas en el hospital.

Cuando un niño tiene hepatitis, necesitará:

  • Beber suficiente líquido.
  • Comer alimentos saludables, evitando especialmente las grasas e irritantes para disminuir los síntomas gastrointestinales.
  • Descansar mucho.
  • Evitar todo tipo de medicamentos, y en especial los analgésicos para controlar la fiebre.

Es posible que los demás miembros de su familia deban ponerse la vacuna de la hepatitis, en el caso de que no la tuviesen.

Más adelante, el niño deberá someterse a análisis de sangre para hacer un seguimiento de la enfermedad. A menudo estos análisis indican que ya no tiene hepatitis, pero en otras ocasiones indican que se ha convertido en portador de la enfermedad, lo que significa que, aunque no presente síntomas, puede contagiarla a otras personas.

Por otro lado, el resultado de los análisis puede indicar que sigue teniendo hepatitis B o C, lo que significa que ha desarrollado una hepatitis crónica o de larga duración. En estos casos, deberá comer alimentos saludables y cuidarse mucho, descansando y yendo al médico con regularidad. En algunos casos de hepatitis crónica, el médico puede recetar un medicamento especial para tratar esta afección.

También es posible que el tipo de hepatitis que el niño haya contraído sea el tipo B o C.

El virus de la hepatitis B puede ser transmitido a los bebés o niños por algún miembro de la familia. Lo más común es que se produzca en forma de infección, cuando un miembro de la familia u otro adulto portador del virus tiene contacto frecuente con el niño. La infección se puede producir, por ejemplo, si el adulto tiene un pequeño corte en la mano y el niño tiene la piel agrietada por un eccema.

La vacuna de la hepatitis B está incluida en el calendario de vacunación, y se aplica entre los 2 y los 11 meses. El pronóstico de la hepatitis B es bueno y las complicaciones como hepatitis crónica, fulminante o cirrosis se encuentran en aproximadamente en un 10 por ciento de los pacientes.

Los casos de hepatitis C son más raros y menos numerosos en los niños. Sus síntomas pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de trasplante de hígado. Raramente las personas que conviven con un enfermo de hepatitis C se pueden contagiar.

Por galuvi

Información divertida, ligera y entretenida, sin dejar de lado los datos útiles y relevantes. Historias que nos inspiran para hacer del mundo y nuestro entorno un lugar mejor; hallazgos asombrosos, triunfos y éxitos compartidos.