Durante mucho tiempo los filósofos, neurólogos y escritores trataron de comprender el déjá vú pero fue hasta finales del Siglo XIX que comenzaron a surgir teorías al respecto.
El científico Alan Brown, se interesó en explorar el déjá vú llegando incluso a hablar sobre una índole sobrematural, hablaba de vidas pasadas y la reencarnación.
El trabajo de Brown abrió puertas para que se siguiera experimentando, incluso la profesora Anne Cleary de psicología en la Universidad de Colorado comenzó a buscar una teoría al respecto.
Su trabajo sirvió para que un mayor número de científicos se interesara en investigar el déjà vu. Tal es el caso de Anne Cleary, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Colorado.
Cleary y su equipo partió de una teoría muy antigua acerca del déjà vu: la relación entre el parecido espacial entre una escena actual y una escena no recordada en la memoria. Los psicólogos la denominaron hipótesis de la familiaridad de la Gestalt.
Esta hipótesis nos dice que cuando la disposición de una escena actual, incluida la colocación de los muebles y los objetos particulares dentro del espacio, tiene la misma disposición que una escena olvidada del pasado, provoca la sensación de déjà vu.
Para poder comprobarlo Cleary con un grupo de investigadores colocaron a un grupo de personas en un escenario de diversas simulaciones creando espacios en donde manipulaban el entorno.
Los investigadores encontraron que la sensación de déjà vu era más probable cuando las personas se encontraban en una escena con la misma disposición espacial de elementos que una escena anterior que habían visto, pero que no recordaban.
