A veces tenemos tantas ideas que no encuentran salida, que se quedan dando vueltas sin llegar a ningún lugar, aunque sí entorpecen nuestro buen humor y las tareas que tenemos contempladas realizar; ideas que van torciendo los pensamientos y van mermando nuestro estado anímico, poco a poco es como si el aire que respiramos se fuera poniendo denso, irrespirable, asfixiante, enrarecido, casi podemos sentir como nos vamos quedando sin aire y el ahogo en la garganta.

Moscas dando vueltas en círculos, las ideas de proyectos inconclusos o pendientes, ese problema que parece no tener solución, los recuerdos de un mal amor, o los momentos de una relación que no da para más, las hojas en blanco o las situaciones que no sabes cómo enfrentar y también aquellas que han rebasado las fuerzas y las habilidades presentes. ¿Por qué no darles un poquito de aire?

Y no me refiero a botarlas y eliminarlas para siempre, sino a darles un poquito de aire, sólo dejarlas por un momento para respirar profundo, despejarse, mirar a otro lado, abrir una ventana, dejar que entre nuevo aire y luz, orear la habitación para tomar fuerzas y seguir.

Si ya no puedes más, no le sigas dando vuelta, detente y respira profundamente, tantas veces como lo necesites hasta que poco a poco notes la diferencia, cambia de aire. Y si, las cosas se han tornado difíciles hasta para hacer eso, por el tema de la pandemia y las medidas de seguridad sanitaria, sin embargo poniéndonos creativos podríamos encontrar el modo de respirar un aire diferente que nos refresque los pensamientos y el corazón.

Abre las ventanas, cambia las sábanas, mueve los muebles de lugar. Sal a caminar o a correr un poco en algún lugar rodeado de la naturaleza, desconéctate de todo, sobretodo de las redes sociales, de los servicios informativos, de las aplicaciones que te permiten estar en “contacto” con los demás, apaga los programas televisivos de siempre, prende un difusor con algún aroma que te remonte a algún lugar que te encante o alguna vela de cítricos, ve alguna película que te permita reír o llorar sin tener que darle muchas vueltas, y respira profundamente.

Tomar aire fresco siempre es necesario cuando el ambiente se enrarece, tú sabes perfecto cómo hacerlo, cambia de aire siempre que lo necesites, después de eso estoy segura que las cosas se verán un tanto diferentes y podrás enfrentarlas con un ánimo distinto.

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Por Déborah Buiza

Especialista en Desarrollo Humano, con formación en la UNAM en las áreas de Ciencias de la Comunicación y Psicología, con experiencia en investigación, capacitación, psicoterapia, conducción de grupos, operación de proyectos sociales, desarrollo organizacional y clima laboral, seguimiento a programas institucionales, organización de eventos, makeup artist y mamá sin instructivo.