Las personas somos la diana de distintos focos de presión de media, dedicamos 8 horas de cada día a trabajar, lo que convierte el trabajo en una de las fuentes más importantes de estrés.
Afortunadamente, el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación, sin embargo, en ocasiones los requerimientos del trabajo demandan una serie de sobreesfuerzos que producen distintos problemas de adaptación o de ajuste.
La mejor gestión es la eliminación de la fuente de estrés para ello, la intervención podría encaminarse a modificar algunos aspectos en los que se organiza el trabajo con el fin de aumentar.
1. Técnicas generales
El objetivo de estas técnicas es aumentar o fortalecer los recursos personales de los trabajadores para enfrentar el estrés.
2. Técnicas cognitivas
La finalidad de las técnicas cognitivas es promover formas alternativas de percibir, interpretar y evaluar las situaciones.
3. Técnicas fisiológicas
Su objetivo es reducir el exceso de activación fisiológica, a la vez que inciden sobre el malestar emocional y físico acompañante, fundamentalmente, buscan enseñar al trabajador a relajarse y a respirar.
4. Técnicas conductuales
Su finalidad es promover conductas alternativas más adaptativas.
Entre las mismas podemos encontrar la delegación o distribución de responsabilidades entre varias personas y la negociación, que favorece la flexibilidad y la comprensión de otros puntos de vista.
