Nuestra vida está orlada por sensaciones y experiencias que no siempre sabemos cómo definir una de ellas tiene que ver con esos espacios físicos que, en un momento dado, terminan conformando el que es nuestro hogar.
De pronto cruzamos un umbral, miramos a nuestro alrededor y casi sin saber cómo, nos sentimos como en casa.
Sin embargo, como bien sabemos, no todos los hogares donde habitamos a lo largo de nuestras vidas son dulces ni felices, hay dinámicas, experiencias y elementos en el interior de cada casa que determinan el bienestar de sus habitantes.
- Las versiones de ti mismo que ves en esa casa
Nos imaginamos a nosotros mismos en ese hogar desempeñando múltiples funciones y siendo lo que deseamos.
- Un lugar donde se satisfacen tus necesidades
Vivir en una casa insalubre, reducida, sometida a un gran ruido ambiental y en la que apenas recibimos la luz del sol no cubre nuestras necesidades más básicas.
- Lugares que te evocan a otras casas en la que fuiste feliz
Tal vez sea el color de las paredes, la vista de las ventanas o incluso el olor que desprende el ambiente.
- Tus pertenencias también crean tu hogar
Nuestro hogar no será realmente “nuestro” hasta que llenemos sus espacios con las propias pertenencias ya que los objetos inanimados también edifican lo que somos.
- Tu casa la define quien habita en ella
Una casa es como una entidad con vida propia ya que le damos nosotros en el momento en que lo hacemos nuestra, cuidándola, dándole afecto, llenándola con nuestras pertenencias y con el sonido de nuestra cotidianidad.
A veces, no importa dónde nos encontremos, si estamos con las personas que amamos, una cabaña se convierte en un palacio y un piso de pocos metros cuadrados en un hotel de cinco estrellas en medio del Nilo.
