Según los estudios de los ritmos biológicos, podemos considerar que en nuestro cerebro existen distintos relojes.
Uno de los relojes de los ritmos biológicos es el circadiano, lo encontramos en el hipotálamo y se encarga de controlar los horarios de vigilia y sueño, y de la alimentación.
Cuando hacemos un viaje largo este reloj se desajusta y es el famoso «jet lag» ya que hay un desajuste en nuestro organismo.
Por último, otro reloj cognitivo es el que permite medir duraciones comprendidas entre segundos y minutos y es el que se encarga de la experiencia consciente del paso del tiempo.
La percepción del tiempo se ve determinada por distintos factores como la memoria y la atención, es por ello que es especial va a depender cómo percibimos el paso del tiempo.
Estas percepciones del tiempo también se ven acompañadas de emociones así, cuando percibimos que no nos va a dar tiempo a hacer algo.
Las emociones también pueden distorsionar la percepción del tiempo, por ejemplo, las emociones fuertes hacen que el tiempo pase más despacio.
