La ruptura en el ámbito de la vida en pareja comporta una pérdida, un cambio radical, supone el fin de una etapa de la vida y como tal. Por ello, al vivir esta clase de experiencias, necesitaremos pasar un proceso de duelo de intensidad y duración variable para superar ese malestar.

A continuación veremos qué hábitos pueden ser útiles para gestionar del mejor modo posible la crisis emocional que se desata con la ruptura de pareja.

¿Qué comporta el duelo por ruptura de pareja?

Cuando rompemos una relación y nos separamos de alguien y el vínculo era intenso, como es el caso del establecido en las relaciones de pareja, esa experiencia supone para la persona una nueva etapa en su vida. Por eso, para poder lograr sentirse mejor, necesita cerrar bien la etapa anterior. Cuando se produce un cambio tan importante en nuestras vidas como una ruptura sentimental, surgen una serie de dudas, de incertidumbre, de no saber cómo procederá la nueva situación, que pueden ocasionarnos miedo y temor.

Asimismo, se puede comparar la ruptura sentimental con la muerte de un ser querido, ya que aunque nuestra pareja no muera, rompemos relación y deja de ser una figura relevante en nuestra vida en el presente; es por este motivo que también utilizamos el término duelo para referirnos al periodo posterior a la ruptura. Como sucede con el duelo por fallecimiento, en este caso también debemos entenderlo como un proceso por el que debe pasar el sujeto para lograr superarlo, así identificamos distintas etapas, que pueden o no hacerse presentes.

Duelo por ruptura de pareja

Estas fases o etapas pueden suceder tanto si somos quien finalizamos la relación, como al que dejan, ya que en ambos caso se da la pérdida. Cuando la ruptura es reciente suele aparecer en un primer momento una fase de negación, de no aceptar que la relación ha terminado o de no querer que termine; posteriormente puede surgir la ira ante el otro individuo por haber terminado la relación o por querer romper, pero no tener la fuerza de hacerlo; después aparecerá la negociación ambos pueden intentar recuperar el vínculo negociando o haciendo promesas; cuando la negociación no surge efecto se inician los síntomas depresivos, se empieza a ser conscientes que la situación no cambia y finalmente si el proceso evoluciona bien se logra la aceptación.

Por galuvi

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