Así como cazan coordinadamente en grupo, los lobos sobreviven en manada.
La pareja alfa es la única reproductora del clan y se mantiene junta toda la vida; sin embargo, cada individuo es importante para la supervivencia de los demás: conforme los cachorros se convierten en lobos jóvenes, algunos ayudan a cuidar a las nuevas crías, mientras que otros son obligados a formar su propia familia, expandiendo el legado de su especie.
Manada tras manada es como los lobos se convierten en uno de los principales depredadores de su hábitat, influyendo en los patrones de diversidad de sus territorios y creando un equilibrio que beneficia a otras especies y seres humanos por igual.
¿Por qué es tan importante el lobo mexicano?
Los bosques templados de la Sierra Madre Occidental mexicana eran abundantes, ya que los herbívoros, limitados en número por los lobos, no podían hacer un sobreconsumo de la vegetación. Los ríos conservaban sus orillas definidas gracias a la solidez que las raíces de los árboles daban a la tierra, disminuyendo los deslaves y la erosión, así como las sequías y las plagas, preservando el ecosistema y el equilibrio del clima local, condiciones benéficas para el cultivo y la ganadería. El lobo mexicano contribuía a mantener el equilibrio.
El lobo mexicano se alimentaba de venados, roedores, frutos y vegetales. Junto con otros predadores, controlaba el número de presas por los vastos territorios mexicanos y regiones de Estados Unidos. Llegó a habitar desde Arizona y Nuevo México hasta Oaxaca, pasando por la Sierra Madre Occidental mexicana: de Sonora y Chihuahua hasta Durango y Jalisco. También vivía en algunas partes de la Sierra Madre Oriental de nuestro país.
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