Aceptar que los amigos van cambiando a medida que nos hacemos mayores puede no ser tarea fácil, aunque es natural que pase, no siempre lo vivimos desde la aceptación, sino que a veces puede aparecer un sentimiento de tristeza y nostalgia.
Entre las causas de ello están las propias dinámicas vitales; el cambio de ciudad, de trabajo, las nuevas obligaciones y responsabilidades, la pérdida de contacto con el tiempo, la distancia, el tiempo, otros cambios importantes en la vida.
En más de una ocasión nos tendremos que enfrentar al desafío de aceptar que los amigos van cambiando con la vida sin embargo, esto puede ser doloroso y frustrante.
Al experimentar una pérdida, en este caso, la pérdida de una amistad, a veces nos sentimos como si este cambio en nuestra vida cambiara también cómo ha sido esta amistad.
Por otro lado, recuerda que las amistades se deben cuidar y a veces “no está todo perdido”; con esto nos referimos a que, si te apetece y así lo sientes, también puedes retomar el contacto con esas amistades con las que te has distanciado.
Es importante que seas honesto contigo mismo y que diferencies una situación de otra, soltar lo que ya fue para aprender a recibir, aceptar lo que es y seguir cuidando las amistades que vas teniendo.
