El término nostalgia fue empleado por vez primera durante el siglo XVII, cuando el físico suizo Johannes Hofer decidió combinar las raíces de dos vocablos griegos: “nostos” que viene de nesthai (regreso, volver a casa) y de “algos” (sufrimiento), para describir la sensación de añoranza por el hogar que sentían los soldados suizos. Podría definirse entonces la nostalgia como el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar.
Pero como todas las cosas, el término nostalgia ha evolucionado hasta nuestros días, y es descrita en la actualidad como una condición psicológica que tiene un importante componente neurológico. El profesor de Neurociencias de la Universidad de Nueva York, Joseph LeDoux, sugiere que aunque no se conozca a fondo la llamada neurociencia de la nostalgia, al parecer está relacionada en la manera en que nuestros recuerdos y emociones se han almacenado en nuestro cerebro.
¿Para qué nos puede ayudar la nostalgia?
- Puede promover nuestra salud psicológica al estimular la aparición de emociones positivas, mejorar la autoestima y tener la sensación de sentirnos amados y protegidos.
- La nostalgia contrarresta los efectos nocivos de la soledad al incrementar la percepción de apoyo social.
- Refuerza vínculos entre el pasado y el presente. Es decir, la nostalgia puede procurarnos una visión positiva del pasado y esto, a su vez, podría ofrecernos la posibilidad de desplegar un mayor sentido de continuidad y darle un mayor sentido a nuestras vidas. La nostalgia se ha visto como un recurso interesante para “generar significados en la vida”. Así que la nostalgia puede actuar como un almacén de emociones positivas en nuestra memoria, al cual tenemos la posibilidad de acceder conscientemente y recurrir de manera frecuente para fortalecer nuestras emociones y estabilizarnos por dentro. Los profundos sentimientos sobre el pasado que revivimos nos ayudarían a enfrentar mejor el futuro.
- En los ancianos, que son más vulnerables al aislamiento social, la nostalgia puede ayudarles mucho a manejar los sentimientos de soledad. Recordemos esa frase tan popular: “recordar es vivir”.
- Una serie de estudios realizados por el psicólogo Constantine Sedikides sugieren que la nostalgia puede actuar como un recurso al cual recurrimos para conectarnos con otras personas o eventos, para poder avanzar con menos miedo y objetivos más claros.
- La nostalgia nos ayuda a acordarnos de aquella persona que fuimos y poder contrastarlo con la que somos en la actualidad. El sentimiento de nostalgia o añoranza no deja de ser una pérdida por un yo que existió y que se ha transformado irremediablemente con el paso del tiempo y los acontecimientos. La añoranza se entromete a veces en nuestra cotidianidad y generalmente le damos su espacio para poder viajar con ella en el tiempo. No obstante, poco tiempo después (en la mayoría de los casos) regresamos de nuevo a lidiar con el presente, a enfrentar nuestra vida actual, que puede percibir con serenidad que la existencia es un fluir continuo.
- Los recuerdos nostálgicos tienden a centrarse en nuestras relaciones satisfactorias de antaño y esto nos puede ayudar a superar momentos difíciles. El recordar que hemos podido experimentar en algún momento el amor incondicional como niños nos puede dar seguridad en el presente, principalmente durante épocas de crisis. Estos buenos recuerdos podrían alimentar el valor para afrontar nuestros miedos, tomar algunos riesgos razonables y hacer frente a los retos. En lugar de dejarnos en un limbo del pasado, la nostalgia puede ayudarnos a liberarnos de la adversidad, promoviendo nuestro desarrollo personal. Las personas que tienen una mayor propensión a la nostalgia suelen ser más capaces de hacer frente a la adversidad y están más dispuestos a buscar apoyo emocional, asesoramiento y ayuda práctica a los demás. También tienen una mayor tendencia a evitar las distracciones que les impiden hacer frente a sus problemas y resolver dificultades.
- El revivir buenos momentos puede ser bueno para tratar determinados trastornos del estado de ánimo, promoviendo emociones positivas y anulando las negativas.
- La nostalgia puede ayudar a disminuir el impacto de los sentimientos negativos sobre la propia muerte.
- Un equipo de investigadores de la Universidad de Southampton ha demostrado que la nostalgia también nos reporta un confort a nivel físico haciéndonos sentir más tolerantes e incluso aumentando nuestra percepción de calor. La nostalgia tiene una función homeostática que le permite a nuestra mente regresar a esos momentos de alegría para producir una sensación de confort, no solo mental sino también físico. Esta idea fue “confirmada” a partir de técnicas de neuroimagen en las cuáles se ha visto que la nostalgia provoca una activación del córtex insular anterior, una zona involucrada en la representación fisiológica del cuerpo y en la conciencia emocional.
Para finalizar, es importante señalar que cuando nos centramos en nuestras propias experiencias de vida -volver a rebuscar en nuestra mochila de recuerdos- la nostalgia es una herramienta útil. Es una manera de aprovechar el pasado internamente para soportar el cambio y crear esperanza para el futuro.
La nostalgia puede ayudarnos a tener presente lo que fuimos, lo que disfrutamos y lo que experimentamos, para luego obtener un buen aprendizaje de nuestros recuerdos nostálgicos.
La nostalgia debe ser algo que forme parte de nuestro archivo personal, ahí donde poder volver de vez en cuando, pero no debe convertirse en nuestra razón para vivir. Los recuerdos y los instantes fluyen, intentar retenerlos además de necio, se convierte en una verdadera pérdida de tiempo.
