De acuerdo con El Universal, 4.5 millones de líneas han sido suspendidas hasta el 20 de septiembre de 2026. Es decir, las líneas que terminaban en 0, 1 y 2. En pocos días se sumará la terminación 3.
Una locura.
Y es que la realidad es que el discurso oficial no hace match con la realidad. No está claro quién tiene los datos, no han parado las extorsiones y ya hasta venden “chips registrados”. Y, a la par, decenas de personas en redes sociales nos “aconsejan” cómo mantener nuestras líneas sin registrarlas y otros tantos nos divierten mostrando cómo es la vida sin línea.
Lo cierto es que ya nadie usa la línea tradicional.
Apenas el año pasado quise cambiar mi chip y una chica del centro de atención a clientes me decía que tenía varios meses sin hacer una recarga. Lo cual era cierto, pues, pero ya todas las llamadas se hacen por WhatsApp, le decía yo. Con tener mi WiFi en mi casa y en la oficina era suficiente. No tenía que hacer recargas constantes, como cuando pasaba mucho tiempo en la calle.
Me dijo que mi línea estaba en proceso de baja.
—¿Pero cómo así? Si le meto una recarga ahorita, ¿se reactiva?
Y ella argumentaba:
—Pues sí…
Total que al final cedí a la presión.
Y todo esto antes de la amenaza de la suspensión de líneas por orden del gobierno federal.
Ya no tengo plan y tampoco he registrado mi línea. Mi plazo es hasta diciembre, así que aún tengo mucho tiempo para ver estoicamente cómo es la vida sin una línea activa.
Para entonces, seremos como 10 millones de líneas suspendidas.
Y va a ser divertido, ¿no?
