Cuando el amor se rompe, cuesta mucho unir de nuevo las fracturas del propio corazón ya que duelen los recuerdos, los vacíos en la casa y hasta se sienten escalofríos al pensar en el mañana sin la presencia de dicha persona. 

Tampoco hay un manual de instrucciones que nos sirva a todos por igual y ante la eterna pregunta de cuándo dejará de doler esa ausencia, no hay una respuesta concluyente.

Algo que sí debemos tener claro es que ese dolor que sufrimos tras el fin de ese vínculo no es eterno ya que las ilusiones, la motivación y la calma interna germinarán en nuestro interior poco a poco.

Podemos definir ese proceso de múltiples maneras, pero desde un punto de vista psicológico implica una misma realidad: reducir el sufrimiento emocional y habituar al cerebro a vivir sin esa figura que nos era significativa.

Nuestro cerebro no está preparado para afrontar las rupturas, tanto es así, que procesa estas situaciones como una herida física.

En una investigación realizada en Reino Unido concluyeron que aquellas parejas que habían estado casadas y que más tarde se divorciaban, solían pasar página por completo al cabo de un año.

La etapa del duelo, es decir, esa fase en la que uno hace frente a emociones como la angustia, la rabia, la tristeza o la melancolía, no debería ir más allá de los tres y los seis meses.

Para superar una ruptura de pareja necesitamos grandes dosis de amor propio, reformular metas y propósitos y conectar con el entorno, los amigos, la familia y las personas interesantes.

Por galuvi

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