La alta sensibilidad define a hombres y mujeres por igual; sin embargo, este rasgo de personalidad está muy lejos de ser un don. Una investigación de la Universidad Erzincan, en Turquía, por ejemplo, señala un aspecto importante. Las personas altamente sensibles tienen un riesgo mayor de desarrollar trastornos del estado de ánimo.
Por término medio, evidencian problemas para regular las emociones y tienden al pensamiento excesivo y a la autocrítica. Lo contradictorio, como bien hemos señalado, reside en el hecho de que por sus características neurológicas disponen de fortalezas psicológicas de gran valor. El desafío para ellos reside en poder confiar plenamente en sus habilidades y no autosabotearse.
Veamos a continuación las características que los definen.
1. Son autoexigentes
Solemos asociar la alta sensibilidad a la empatía, la alta emocionalidad o la creatividad. Sin embargo, se nos escapa ese reverso menos amable. Una persona altamente sensible suele ser también muy exigente consigo misma. Lo son hasta límites extremos. Cualquier tarea que lleven a cabo buscan realizarla de manera impecable y perfecta.
2. Necesitan tiempo para procesar los cambios
Los luchadores sensibles tardan en actuar ante los desafíos y se demoran días en buscar soluciones a los problemas. Esto que para muchos puede ser un defecto, en realidad, es una ventaja. Este perfil de personalidad se define por procesar cada estímulo de manera profunda. Son pensadores meticulosos y grandes analistas.
3. Tienen como primera opción complacer a los demás
La obligación de complacer a los demás y de procurar el bienestar ajeno antes que el propio es una constante; de hecho, no entienden la vida de otra forma. Este es un factor que añade estrés en cualquier situación adversa, o que intensifica su naturaleza aversiva, aumentando la frecuencia de estrategias que pueden ser contraproducentes a medio y largo plazo, como es la evitación.
4. Experimentan tensión interna y autosabotaje, junto a una voz crítica que no cesa
Hablábamos anteriormente de la autoexigencia como rasgo habitual en las personas altamente sensibles. Bien, esa obsesión por la perfección se alimenta de un diálogo interno muy crítico que nunca coge vacaciones. Además, es común que dicha voz mental devalúe todas las fortalezas que definen a los luchadores sensibles.
5. Necesitan que todo lo que sucede tenga algún tipo de sentido
Las fatalidades existen, al igual que los giros del destino, los infortunios y hasta los pequeños traspiés cotidianos. No siempre es fácil entender el por qué suceden ciertas cosas o qué sentido tiene su aparición. Sin embargo, los luchadores sensibles dedican mucha energía a darle a todo un significado, a averiguar la causa última de todos los cambios.
Las personas altamente sensibles suelen tomar buenas decisiones, aunque quizás la desconfianza que suelen mantener respecto a sus recursos sea su punto más débil.
