Así pues, el teletrabajo ha llegado para quedarse, lo que está provocando nuevos planteamientos vitales. No en vano, en los últimos tiempos ya han comenzado a acuñarse nuevos términos que tratan de definir las nuevas relaciones laborales establecidas y sus ramificaciones. Por ello no es de extrañar que ya se hable de ‘workation‘ y ‘coliving‘.
Workation
Intentar unir teletrabajo con un estilo de vida más saludable o con una mejor calidad de vida ha llevado a lo que se conoce como workation. De la suma de work (‘trabajo’) y vacation (‘vacaciones’) nace esta tendencia que permite trasladar el trabajo remoto a lugares más relajantes que la propia vivienda y que ha abierto una nueva línea de negocio para compañías hoteleras.
¿Qué tiene de positivo usar las segundas residencias u otros lugares como espacio de trabajo?
En primer lugar, es una forma de potenciar el turismo laboral. Se potencia la economía y provoca un trabajo menos estacional en áreas turísticas, y sirve para utilizar áreas que habitualmente están despobladas e infrautilizadas dándoles otro sentido.
Se trata de un nuevo modelo de redistribución de las personas. No hay ninguna duda de que trabajar y vivir en áreas rurales es mucho más saludable y sostenible”, explica Manel Fernández Jaria, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experto en bienestar laboral.
“Y, para el empleado, asociar el trabajo a un espacio agradable, vinculado a tiempo de calidad o de ocio influye directamente en la motivación, en las ganas de trabajar y en la vinculación con aquello que se está haciendo, y esto afecta directamente a la productividad”
Manel Fernández Jaria
El experto advierte de algunos riesgos ya que el teletrebajo puede ser un factor de bienestar, pero también “tiene aristas que pueden conducir al estrés y al agotamiento emocional fruto de la hiperconexión”
De hecho, según un informe reciente de Cigna realizado en diferentes países incluyendo España, el 79 % de los trabajadores que teletrabaja sufre el síndrome de la conexión permanente (always on), lo cual coincide con el auge del trabajo en remoto debido a la pandemia.
Según el estudio, el 45 % de los españoles en activo reconoce sufrir estrés relacionado con el trabajo por lo que teletrabajar desde espacios que no sean el domicilio habitual ayuda también a reducir el síndrome de desgaste profesional (burn-out) y emocional del trabajador.
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Coliving
Otro de los fenómenos residenciales que empiezan a despuntar es el coliving, que permite teletrabajar y compartir ese espacio con otros individuos y conseguir cierto ocio y red de contactos. Es una forma similar al workation que se puede practicar en un hotel pero sin estar solo y donde, además, se pueden crear relaciones profesionales.
Este fenómeno surgió en la zona de Silicon Valley, donde llegaban muchos jóvenes con intención de empezar sus carreras tecnológicas y encontraban dificultades para conseguir viviendas asequibles, así que muchos decidieron alquilar conjuntamente y se convirtieron en laboratorios de ideas y comunidades profesionales.
“Es el efecto de una situación de carestía de alquiler, que provoca que la gente tenga que emanciparse no de forma total, sino con desconocidos y desconocidas. Es una forma de dignificar la situación: la forma tradicional se hacía por diversas afinidades, por un desplazamiento por trabajo y estudios, y ahora para asumir los gastos que uno solo no puede asumir, sobre todo por el parque de alquiler”, advierte Anzano Bergua, experto en vivienda.
El coliving se trata de un fenómeno más asociado a estancias cortas, donde se comparte una sola vivienda que se alquila a un propietario, con gente generalmente más joven (miléniales sobre todo) que son nómadas digitales, con comunidades especializadas y generalmente en espacios más urbanos que las viviendas colaborativas, que se sitúan más cerca de la naturaleza.
