El control de la ira y la gestión de conflictos serán claves para intentar moderar el trastorno de oposición desafiante en adultos. Veamos cómo se manifiesta.

¿Cuál es el límite entre tener mal carácter y ser egoísta y desconsiderado con los demás? Aunque no lo sepamos, muchas veces aquello que aparece disfrazado bajo la apariencia de una persona difícil implica mucho más: se trata de un trastorno de oposición desafiante en adultos.

Esta situación suele ser subdiagnosticada y trae severas consecuencias a nivel individual, pero también social y relacional. Veamos un poco de qué se trata.

¿En qué consiste el trastorno de oposición desafiante?

El trastorno de oposición desafiante (TOD) suele ser diagnosticado en la infancia y se caracteriza por una conducta desafiante, negativista y hostil sostenida de manera permanente durante al menos 6 meses. En promedio, se presenta alrededor de los 8 años y no más allá de la adolescencia.

Algunos de los comportamientos frecuentes de estos pacientes en la infancia son los siguientes:

  • Discute y desafía a los adultos. Se niega a cumplir sus demandas.
  • Desobediencia a las normas.
  • Se muestra vengativo.
  • Molesta con frecuencia a otras personas.
  • Se comporta de manera desconsiderada y egoísta con los demás.
  • Culpa a los otros de sus actos.
  • Se muestra vengativo.
  • Molesta con frecuencia a otras personas.
  • Se comporta de manera desconsiderada y egoísta con los demás.
  • Culpa a los otros de sus actos.

¿Cómo se expresa el trastorno de oposición desafiante en adultos?

En la vida adulta, el TOD no suele identificarse como tal. Se reconoce como trastorno de la personalidad Antisocial y también se caracteriza por el desconocimiento, la ignorancia y la falta de respeto hacia los derechos y sentimientos de los demás.

El inconveniente que presentan los trastornos disociales en la adultez es que no solo se trata de síntomas externalizantes, es decir, hacia otros; sino también internalizantes, con un deterioro significativo de la salud mental. Además, implican consecuencias en las relaciones y en el ámbito laboral. En muchos casos, aumenta el riesgo de consumo problemático de sustancias.

Algunas características adicionales son las siguientes:

  • Suelen tener una baja tolerancia a la frustración.
  • Son propensos a implicarse en cualquier conflicto, aun cuando no se vean afectados de manera directa.
  • Se muestran desconfiados e hipervigilantes.
  • No tienen respeto por las normas.
  • No sienten empatía por las personas.
  • A nivel cognitivo suelen ser rígidos e inflexibles.
  • No le temen a las consecuencias de sus acciones.
  • Discuten con facilidad.
  • Son hostiles y agresivos.

Causas del trastorno de oposición desafiante en adultos

Respecto a las causas, tenemos enfoques que destacan el componente genético. Sin embargo, también es importante incluir las experiencias disfuncionales durante la crianza, con ambientes de negligencia, falta de límites, irresponsabilidad parental y violencia.

Otra de las causas se relaciona con un mal diagnóstico en la infancia, que impide un abordaje adecuado del caso y prolonga la situación.

¿Cómo se diagnostica el trastorno de oposición desafiante en adultos?

Tal como se mencionó antes, se reconoce como un trastorno de la personalidad antisocial (TPA), caracterizado por el desprecio y la indiferencia patológica hacia las demás personas. No sienten culpa y tampoco se ven conmovidos ante el sufrimiento o malestar ajeno. También suelen pasar por alto cualquier tipo de normas; se muestran coléricos e irritables.

Sin embargo, se requiere un diagnóstico diferencial, ya que si se presenta junto al consumo problemático de sustancias, no corresponde un diagnóstico de TPA. Tampoco si aparece junto a un episodio psicótico. A su vez, debe distinguirse del trastorno de la personalidad narcisista.

Consejos para controlarlo y tratamiento profesional

Caballo et al. (2009) señalan que las personas que tienen un trastorno de la personalidad antisocial rara vez llegan a la consulta convencidos de que son ellos el problema o que tienen un problema. Con frecuencia, responsabilizan al mundo o a su entorno de ser como son.

Para su abordaje se emplean diferentes técnicas; muchas de ellas desde la terapia cognitivo-conductual. En general, se trabajan técnicas que permitan el control de las emociones, de la ira y de los impulsos. En este sentido, será importante entrenar también la tolerancia a la frustración y la resolución de conflictos.

Terapia cognitivo conductual para adulto con oposición desafiante.

El deterioro en el entorno social es un riesgo

Uno de los graves problemas con la evolución hacia un trastorno de la personalidad antisocial es que estas personas suelen tener un entorno empobrecido, debido al deterioro en sus relaciones. Tienen dificultades con sus compañeros de trabajo, con sus amistades se sienten en aprietos cada vez que salen de paseo, su pareja se agobia porque todo es motivo de discusión.

De esta manera, poco a poco empiezan a quedarse solas, lo que alimenta un bucle de ira y rencor. En este sentido, al proponer una intervención de manera individual, también será necesario indagar con qué recursos de sostén y contención cuenta el paciente.

Por último, para las personas cercanas a alguien que presenta estas características, puede resultar muy hostil y angustiante preservar el vínculo. Pero al mismo tiempo, también es difícil alejarse. En estos casos, quizás sea mejor solicitar ayuda.

Por galuvi

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