Las personas con ansiedad experimentan diferentes síntomas, tanto físicos como psicológicos. El entumecimiento y el hormigueo (parestesia) son unos de los más comunes. Por lo general, estos síntomas se manifiestan en las manos, los brazos, las piernas y los pies, pero también pueden trasladarse a cualquier parte del cuerpo.
Para algunas personas, la parestesia se siente como alfileres o agujas, es decir, como pinchazos, parecido a cuando una parte del cuerpo “se queda dormida”. Incluso puede sentirse como una perdida completa o parcial de la sensibilidad. También se pueden advertir sensaciones como: hormigueo, picazón o ardor.
La sensación no tiende a propagarse por todo el cuerpo o por toda la parte afectada. Por ende, es posible que la persona solo la note en la punta de los dedos de sus manos o pies, por ejemplo. De igual forma, puede aparecer a lo largo del cuero cabelludo, en la parte posterior del cuello o en la cara. La parestesia también puede presentarse en uno o ambos lados del cuerpo.
Parestesia y ansiedad: ¿cómo se relacionan?
La ansiedad es una respuesta fisiológica, conductual, emocional y psicológica que se desencadena como consecuencia de la percepción de una amenaza futura. Durante esta activación, los vasos sanguíneos se contraen, incrementando la presión arterial, el ritmo cardiaco y el flujo de sangre hacia los órganos del torso. Esto reduce la cantidad de sangre que llega a las extremidades del cuerpo, en especial, los pies y las manos, lo que origina la parestesia.
Como respuesta a la percepción de una amenaza, la persona ansiosa tensa sus músculos, inconscientemente, lo que genera sensaciones poco usuales, como el entumecimiento. Una respuesta conductual típica de la ansiedad distinta a la de luchar o huir es la de “congelarse”. Esto hace que el cuerpo se posicione de maneras que de otro modo y en otra situación serían incómodas. Estas posturas pueden interferir el flujo sanguíneo a ciertas partes del cuerpo, desencadenando así la parestesia.
Cuando las personas están recibiendo un tratamiento farmacológico para la ansiedad pueden experimentar entumecimientos o sensaciones de hormigueo como consecuencia de la medicación. También si tienen algún daño en los nervios, debido al consumo excesivo de alcohol (neuropatía alcohólica), pueden sufrir de entumecimientos en ciertas partes del cuerpo.
Asimismo, como consecuencia de la hiperventilación ocasionada por la ansiedad, un individuo puede tener entumecimientos en ciertas regiones del cuerpo. Esto se debe a que el desequilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono afecta el equilibrio del pH de la sangre, lo que causa que esta se vuelva alcalina. Cuando esto sucede, se pueden experimentar diferentes síntomas como el hormigueo o el entumecimiento.
Tratamiento para la parestesia inducida por la ansiedad
En vista de que la parestesia es producto de la ansiedad, la mejor opción de tratamiento es intervenir el problema de ansiedad.
- La medicación contra la ansiedad.
- El tratamiento psicoterapéutico.
- Estrategias de autocuidado, como hacer ejercicio, reducir y afrontar el estrés.
- Ejercicios de respiración.
- Generación de una red de apoyo social: amigos y familiares.
- Psicoeducación sobre la ansiedad y la parestesia inducida por ella.
Existen muchos tratamientos contra la ansiedad que pueden ayudar a disminuir la parestesia en la medida en que la ansiedad para disminuyendo. Sin embargo, si la ansiedad mejora, pero el entumecimiento o el hormigueo no, se debe visitar a un médico.
